¿Por qué el Valle de Punilla es el destino ideal para el invierno?
Si tenés chicos en la escuela, ya te estarás preguntando: ¿A dónde vamos este invierno? Nosotros llevamos años viendo llegar familias a Bialet Massé en julio, y siempre nos pasa lo mismo: se van con la sensación de que las vacaciones de invierno terminaron siendo de las mejores del año. El Valle de Punilla tiene paisajes espectaculares, aire puro de montaña y actividades para todas las edades, lejos de la locura de las grandes ciudades. No es casualidad que sea una zona tan elegida para los viajes estudiantiles.
En invierno, las Sierras de Córdoba están en su mejor momento para pasear en familia. Los días suelen ser despejados y ese solcito serrano invita a pasar las tardes al aire libre, explorando senderos, bordeando ríos y descubriendo historias.
Acá te dejamos los planes que más recomendamos cuando alguien nos pregunta qué hacer con los chicos en Punilla.
3 Planes imperdibles con chicos en Punilla estas vacaciones de invierno
1. Conectar con la naturaleza en Bialet Massé
Bialet Massé tiene más de 3 km de costanera sobre el Río Cosquín para caminar, buscar piedritas, o jugar en la arena. Las Barrancas Bermejas, el mítico paredón desde el cual se cayó el Indio Bamba, es un espectáculo de la naturaleza. Ahí anidan varias especies de aves, y se pueden avistar patitos barcina, biguá, 4 clases de garza (garcita, blanca, bruja, mora), y muchas aves más de Córdoba.
Desde la Iglesia San Plácido podés asombrarte con la vista panorámica que capta las Altas Cumbres y Los Gigantes, el Lago San Roque y el Río Cosquín, y las curvas de la ruta nacional 38 desde Villa Carlos Paz hasta La Falda. El sendero que inicia en la iglesia es exigido pero de menos de 1 km de largo, apto para la mayoría de las familias.
2. Diversión y parques temáticos a pocos minutos
El Valle de Punilla ofrece muchas opciones para divertirse en familia sin gastar lo que cuesta ir a Disney.
Peko’s Multiparque ofrece experiencias modernas para las familias, y siempre suman algo nuevo. Esta temporada incorporaron una vuelta al mundo, además de los shows en vivo que renuevan cada año.
En el Paseo Con Ciencia, después de un recorrido por el parque en el histórico tranvía eléctrico, empiezan las experiencias y actividades en el museo interactivo.
Otra opción es la reserva Tatú Carreta, un complejo con bosque nativo y muchos animales en libertad que se acercan para que los conozcas.
Y por todo el valle hay más alternativas: cabalgatas, museos y complejos de karting.
3. Las mejores meriendas están en Punilla
Si te quedás por la costa del río a la hora de la siesta, vas a escuchar el canto del vendedor ofreciendo el tradicional pan casero con chicharrón o los famosos pastelitos fritos.
Si estás paseando por Punilla, en cada vuelta de la ruta 38 hay una cafetería para disfrutar meriendas y desayunos libres.
Y si querés un paseo corto, no te podés perder la Plaza Federal, donde se puede andar en bicicleta y probar los mejores churros del país sobre la costa del Lago San Roque.
El secreto de unas vacaciones relajadas: elegir la base de operaciones correcta
Alojarse en una localidad tranquila y con alma de pueblo como Bialet Massé tiene lo mejor de dos mundos:
Logística inteligente: estás en el corazón geográfico del Valle de Punilla. Si un día querés ir a Pekos o ver una obra infantil en Villa Carlos Paz, estás a apenas 15 minutos. Si al día siguiente el plan es recorrer las ferias artesanales de Cosquín o visitar el Camino de los Artesanos en Villa Giardino, subís a la ruta y llegás en un soplido.
Paz garantizada: al volver de una tarde intensa de paseos, te espera el silencio de la montaña, el sonido del río de fondo y un entorno seguro donde los chicos pueden caminar o jugar en la plaza sin los peligros del tránsito.
Hostal Las Golondrinas: nuestro refugio familiar en Bialet Massé
Hace varios inviernos tuvimos una familia con un nene de 6 años que se despertaba todas las mañanas frías, antes que todos, para ir corriendo a buscar al padre: había que ir a ver si las gallinas “habían hecho huevos”. Era un ritual diario, con el mismo entusiasmo el primer día que el último. Para nosotros esa es la postal de unas vacaciones de invierno bien vividas, y es exactamente lo que queremos para cada familia que se queda en nuestra casona del siglo XIX.
¿Cómo se viven las vacaciones de julio en nuestro hostal?
Tardes de solcito en el parque: el invierno cordobés regala tardes espectaculares. Mientras los grandes se relajan con unos mates y los clásicos criollitos, los chicos tienen un parque enorme y seguro para correr, jugar y conectar con la naturaleza, lejos de las pantallas (y, si tienen suerte, cerca de las gallinas).
Un rincón cálido en nuestro salón: cuando el sol empieza a caer y refresca, el punto de encuentro se traslada adentro. Nuestro salón principal tiene una biblioteca para elegir una buena lectura y juegos de mesa para compartir en familia. Es el rincón perfecto para un café con leche mientras se divierten juntos.
Calidez y descanso real: después de un día de caminatas por Punilla, los espera el confort de nuestras habitaciones calefaccionadas. El silencio de la noche en Bialet Massé y el murmullo cercano del río Cosquín aseguran un sueño reparador para todos.
Atendidos por nosotros mismos: nos encanta recibir a las familias y hacerlas sentir como en casa. Nos vas a encontrar cada mañana con un desayuno casero bien completo para arrancar el día con energía, y siempre estamos para recomendarte ese sendero escondido o el mejor lugar de la zona para comer con los chicos.
Este invierno, regalales a tus hijos el recuerdo de unas vacaciones de verdad: con olor a sierras, tardes de juego y la tranquilidad que solo un lugar con historia —y con gallinas— te puede dar.


