HOSTAL LAS GOLONDRINAS

La Gaceta

Historias que van y vienen. La Publicación oficial del Hostal las Golondrinas

La historia de nuestro piano centenario, y cómo lo mantenemos funcionando

En el salón histórico del hostal Las Golondrinas, todavía suena un piano que tiene más de 100 años.

El mueble enchapado de cedro, las incrustaciones de nácar y las manijas de bronce levemente verdosos por el paso del tiempo…

La laca resquebrajada en las esquinas…

El sonido de los martillos de fieltro sobre cuerdas de acero y entorchadas que llenan la sala de vibraciones cálidas…

Son todos elementos que suman a la magia de este lugar donde el tiempo se detiene.

Pero cuando estás tocando y de repente suena un «tac» seco que interrumpe la pieza, la tecla queda blanda y adentro del mueble se escucha alguna pieza rota, esa magia se convierte en un exabrupto antes de la pregunta inevitable: ¿y ahora qué hacemos?

Tener un piano histórico en un pueblito del interior es un privilegio hermoso, pero también un dilema cuando surge un imprevisto técnico. Por suerte para nosotros, no estamos solos: llamamos a Gabriel Quiña, un amigo que conserva el el oficio tradicional de afinar y mantener los pianos.

En este artículo del Eco de las Golondrinas, les vamos a contar la historia de este piano tan especial y como nuestro amigo Gabriel nos ayuda a que siga sonando.

¿De dónde viene este piano centenario?

Nuestro piano fue fabricado a principios de la década de 1920 bajo la marca Emilio Pitzer. Pitzer era un renombrado importador en Buenos Aires, muy ligado a la historia del tango por ser quien traía los legendarios bandoneones AA (Alfred Arnold). Mandaba a construir sus propios pianos a Leipzig, Alemania, la cuna dorada de la fabricación de pianos. Con su mueble sólido, detalles de bronce y nácar, y un sonido grave y profundo, eran instrumentos hechos para resonar con fuerza y perdurar.

Nuestro Pitzer llegó a Las Golondrinas cargando sus propias historias de tango. Fue de Isabel Marino, a quien todos llamaban Lita. Ella lo tocaba de joven hasta que se casó, momento en que el piano fue a parar a la confitería 25 de Mayo en O’Brien (provincia de Buenos Aires), atendida por sus hermanos Serafín y Ramón.

María Paz, nieta de Lita y dueña anterior del instrumento, recuerda las historias que contaba su padre sobre los años 60: cómo se armaban milongas al aire libre en la vereda de la confitería, con parrilla, choripanes y baile bajo las estrellas. Por allí pasaban en gira las orquestas de tango más grandes de la época —como Juan D’Arienzo, Osvaldo Pugliese, Aníbal Troilo o Alfredo De Angelis—.

Años después, un afinador llamado Neri descubrió sin que nadie le dijera nada que los martillos de la octava de re estaban desproporcionadamente gastados en comparación al resto del teclado; esa huella física del uso no era más que la marca indeleble de aquellas noches de tango acompañando a los bandoneones en O’Brien.

Un piano no es solo un mueble: es un mecanismo vivo con miles de piezas de madera, fieltro y metal que reaccionan constantemente a la humedad y a los cambios de temperatura de las estaciones en las sierras. Un piano requiere no sólo afinarlo periódicamente, esto es ajustar la tensión de sus cuerdas, sino regular el mecanismo interno para que cada tecla responda con precisión. La visita anual de Gabriel y su asesoramiento a la distancia son lo que permite mantener viva toda esa historia y hacer que este Pitzer centenario siga sonando con música viva.

¿Quién es Gabriel Quiña?

Gabriel es pianista y técnico afinador de pianos, egresado de la Universidad Nacional de las Artes (UNA) como Licenciado en Artes Musicales con orientación en Pianos. Completó su formación en Bösendorfer (Austria) y obtuvo la certificación en pianos de cola en la Yamaha Piano Technical Academy en Japón, trabajando hoy para Yamaha en Argentina.

Como pianista integró Pianistas Argentinos bajo la dirección de Hilda Herrera entre 2017 y 2022, participando en la grabación de “Romance de aquella porteña”, obra presentada en el Auditorio Nacional del ex CCK. Además de su destacada trayectoria, Gabriel tiene la generosidad de enseñar su oficio a los más jóvenes para que los secretos de este taller artesanal no se pierdan.

Servicios de afinación y reparación de pianos: Gabriel Quiña

Si necesitás mantener tu instrumento en óptimas condiciones, podés contar con el trabajo profesional de Gabriel. Ofrece servicios regulares de afinación, regulación y reparación integral de pianos verticales y de cola en Buenos Aires, y realiza visitas periódicas a la provincia de Córdoba. También viaja a distintos puntos del país para realizar su labor oficial con Yamaha, por lo que es posible coordinar visitas a otras provincias. Además, brinda asesoramiento especializado para la compra de pianos Yamaha nuevos.

Un espacio para encuentros y retiros musicales en las sierras

En Las Golondrinas ya hemos recibido muestras de alumnos de piano del pueblo y nos encanta ver cómo este espacio se llena de arte. Somos conscientes de que un piano con tanta personalidad e historia no es el adecuado para un concurso de interpretación clásica de alta exigencia, pero es un salón hermoso para la organización de talleres musicales, retiros creativos, ensayos, residencias artísticas, seminarios de canto e instrumentos, o encuentros de ensambles acústicos que busquen un entorno tranquilo, con buena acústica y con alma.

Si sos músico, docente o productor y estás buscando un espacio para organizar un taller de música, un retiro de canto, un ensayo intensivo de ensamble o una muestra de alumnos en Punilla, podés consultar nuestras propuestas en la sección de Encuentros de nuestra web y lo armamos juntos.

Contacto Hostal Las Golondrinas:

Email:info@hostalgolondrinas.com.ar

WhatsApp / Teléfono:+54 3541-685155

Vista aérea del Hostal Las Golondrinas junto al río

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